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  • domingo, 24 de octubre de 2021

Apostar por alimentos saludables podría disminuir drásticamente los efectos ambientales de la agricultura

Esta acción también consigue aumentar la esperanza y la calidad de vida

Apostar por alimentos saludables podría disminuir drásticamente los efectos ambientales de la agricultura

Un nuevo estudio dirigido por el ecólogo David Tilman, de la Universidad de Minnesota, Estados Unidos, muestra cómo optar por dietas como la mediterránea, la vegetariana o la semivegetariana, centrada en el consumo de pescado, no sólo podría aumentar la esperanza de vida humana y la calidad de vida, sino también reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y salvar el hábitat de especies en peligro de extinción.

Conforme las ciudades y los ingresos aumentan en todo el mundo, también lo hace el consumo de azúcares refinados, grasas refinadas, aceites y recursos agrícolas y productos centrados en la explotación de la tierra, como la carne.

Este trabajo, cuyas conclusiones se publican este miércoles en la edición digital de 'Nature', combina datos de los efectos ambientales de la producción de alimentos, las tendencias de la dieta, las relaciones entre la dieta y la salud  y el crecimiento de la población.

Su análisis integrado dibujó una imagen sorprendente de los efectos sobre la salud humana y el medio ambiente que genera la trayectoria actual de nuestra dieta, así como la forma en la que modificar la elección de alimentos podría reducir no sólo la incidencia de la diabetes tipo II, enfermedades coronarias y otras patologías crónicas, sino también las emisiones de gases de efecto invernadero agrícola y la degradación del hábitat.

"Hemos demostrado que los mismos cambios en la dieta que pueden añadir cerca de una década a nuestra vida también pueden prevenir un masivo daño ambiental", resume Tilman, profesor en la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad y miembro del Instituto de Medio Ambiente.

"En particular, si el mundo adoptara cambios hacia tres dietas comunes, la salud se incrementaría en gran medida y, al mismo tiempo, se reducirían las emisiones globales de gases de efecto invernadero en un importe equivalente a las emisiones de gases de efecto invernadero actuales de coches, camiones, trenes y barcos. Además, estos cambios en la dieta podrían evitar la destrucción de un área de bosques tropicales y sabanas tan grande como la mitad de Estados Unidos", subraya.

Los investigadores vieron que conforme han aumentado los ingresos entre 1961 y 2009, las personas consumen más proteínas de la carne, calorías vacías (calorías de grasas sólidas y/o azúcares añadidos) y total de calorías por persona.

Cuando se combinaron estas tendencias con las previsiones de crecimiento de la población y el incremento de los ingresos para las próximas décadas, el estudio predijo que las dietas en 2050 contendrían menos porciones de frutas y verduras, pero aproximadamente un 60 por ciento más de calorías vacías y entre un 25 y un 50 por ciento más de carne de cerdo, aves de corral, carne de res, productos lácteos y huevos, un conjunto de cambios que aumentarían la diabetes tipo II, enfermedades coronarias y algunos tipos de cáncer.

Mediante el uso de análisis del ciclo de vida de los distintos sistemas de producción de alimentos, el trabajo también calcula que, si las tendencias actuales prevalecen, estas dietas en 2050 también conducirían a un aumento del 80 por ciento en las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial por la producción de alimentos, así como la destrucción del hábitat por  la tala de tierras para la agricultura en todo el mundo.

Los autores compararon entonces los impactos en la salud global de la dieta omnívora con los de la dieta mediterránea tradicional, la dieta centrada en el consumo de pescado y la dieta vegetariana. La adopción de estas dietas alternativas podría reducir la incidencia de la diabetes tipo II en un 25 por ciento; el cáncer, en un 10 por ciento, y la muerte por enfermedades del corazón, en un 20 por ciento con respecto a la dieta omnívora.

Además, seguir estas dietas alternativas o similares evitaría la mayor parte o la totalidad del aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero y la destrucción del hábitat. Los autores reconocieron que numerosos factores influyen en la elección de la dieta, pero también señalaron que las dietas alternativas ya son parte de la vida de innumerables personas en todo el mundo.