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  • viernes, 03 de diciembre de 2021

La depresión, hipertensión arterial y otras enfermedades crónicas son comunes en el diagnóstico de esclerosis múltiple

Si se comparten factores de riesgo entre la esclerosis múltiple  y estas otras enfermedades, se podría encontrar maneras de reducir el riesgo tanto de la esclerosis múltiple como de otras enfermedades

La depresión, hipertensión arterial y otras enfermedades crónicas son comunes en el diagnóstico de esclerosis múltiple

Las personas recientemente diagnosticadas con esclerosis múltiple (EM) a menudo pueden tener otros trastornos de salud crónicos, según un estudio publicado en la edición digital de Neurology,  la revista médica de la Academia Americana de Neurología. "Estos resultados son interesantes por varias razones", afirma la autor del estudio, Ruth Ann Marrie, de la Universidad de Manitoba en Winnipeg, Canadá, y miembro de la Academia Americana de Neurología.

"Se plantea la cuestión de si se comparten factores de riesgo entre la EM y estas otras enfermedades, y si es así, si se podría, finalmente, encontrar maneras de reducir el riesgo tanto de la EM como de otras enfermedades. Además, los estudios han demostrado que la EM puede progresar más rápido para las personas que también tienen otras patologías crónicas, por lo que es importante para las personas y sus médicos estar al tanto de esto y tratar de controlar estos trastornos", añade.

Para el estudio, los autores examinaron cómo de comunes eran varias enfermedades crónicas en 23.382 personas con EM en el momento de su diagnóstico y 116.638 personas de la misma edad y sexo sin la enfermedad. Las patologías eran presión arterial alta, diabetes, colesterol alto, enfermedades del corazón, enfermedad pulmonar crónica, epilepsia, fibromialgia, enfermedad inflamatoria intestinal, depresión, ansiedad, trastorno bipolar y esquizofrenia.

Las personas con EM presentaban tasas más altas de todas ellas, excepto el colesterol alto. Las tasas fueron especialmente elevadas para las aptologías mentales, siendo la más común de ellas la depresión. El 19 por ciento de las personas con EM sufría depresión en comparación con el 9 por ciento de los que no tienen la enfermedad. Como la depresión y la ansiedad pueden afectar a la calidad de vida y aumentar el riesgo de hospitalización, la capacidad de las personas para adherirse a sus regímenes de medicación es importante. Marrie cree que estos trastornos deben monitorizarse estrechamente.

Existen diferencias entre hombres y mujeres

Para muchas de las enfermedades, las tasas difieren entre hombres y mujeres con EM. Para los hombres con EM, la tasa de hipertensión arterial fue un 48 por ciento superior a la de los hombres sin la enfermedad: el 22 por ciento de los hombres con EM frente al 15 por ciento de los hombres sin EM. Para las mujeres con EM, la tasa fue un 16 por ciento mayor a la de las mujeres sin la enfermedad: el 14 por ciento de las mujeres con EM frente al 12 por ciento de las mujeres sin EM.

Los hombres con EM también presentaban niveles desproporcionadamente más altos de diabetes, epilepsia, depresión y ansiedad que las mujeres con EM. Las mujeres con EM tenían niveles desproporcionadamente altos de enfermedad pulmonar crónica que los hombres con EM. Marrie cree que se necesitan más estudios sobre las diferencias entre hombres y mujeres y si la seguridad de los tratamientos para la EM es diferente para las personas con enfermedades crónicas adicionales.

"Una posible razón para el hallazgo es que estas patologías crónicas y la esclerosis múltiple comparten muchos de los mismos factores de riesgo", dice William B. Grant, del Centro de salud, Nutrición y Luz Solar en San Francisco, California, Estados Unidos, quien escribió un editorial sobre el tema.

"El tabaquismo, la obesidad, niveles bajos de vitamina D y tasas bajas de ácidos grasos omega-3 han demostrado que contribuyen a la severidad de la EM y, en diversas combinaciones, a estas otras enfermedades. Los médicos tendrán que hacer hincapié a las personas con EM de la importancia de corregir estos problemas", propone.

Es importante tener en cuenta que la edad de las personas en el estudio cuando fueron diagnosticados era alta y puede no representar a la población con EM en su conjunto. Los autores también analizaron cómo de común eran las enfermedades cinco años antes de que las personas fueran diagnosticadas con EM y vieron que los individuos que más tarde fueron diagnosticados con EM eran aún más propensos a presentar los otros problemas de salud.