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  • sábado, 23 de octubre de 2021

La desnutrición en las primeras etapas de la vida aumenta el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, hipertensión, ictus, EPOC y osteoporosis

Cerca del  cuarenta por ciento de las embarazadas en África y Asia padecen anemia y cada año, unos 13 millones de niños nacen con un peso peligrosamente bajo, de menos de 2 kilos y medio

La desnutrición en las primeras etapas de la vida aumenta el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, hipertensión, ictus, EPOC y osteoporosis

 

La directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la doctora Margaret Chan, ha destacado, durante su intervención en el marco de la reunión de alto nivel que Naciones Unidas celebra en Nueva York, la "importancia crítica" de la nutrición a la hora de prevenir las enfermedades no transmisibles, un aspecto que, dice, se ha olvidado de forma errónea en las últimas décadas.

Las tasas de lactancia materna se han estancado. En todo el mundo, sólo el 35 por ciento de los bebés son alimentados únicamente de leche materna durante los seis primeros meses de vida,  recuerda Chan.

A su juicio, para mejorar la nutrición en el mundo "se han perdido muchas oportunidades, muchas de ellas con consecuencias a largo plazo". "Celebro que se preste atención en una reunión de alto nivel a la nutrición como una oportunidad para ponerse al día", asevera.

Existen problemas desde hace tiempo vinculados a la desnutrición y a las deficiencias de nutrientes que sufren algunos niños durante los primeros años de vida, entre los que se encuentran la elevada mortalidad y los daños en el crecimiento y las funciones mentales, ha indicado.

Según Chan, han aparecido nuevas preocupaciones que se deben tener en cuenta y que apremian a la acción, entre ellas  el creciente número de mujeres que presentan sobrepeso y obesidad en el momento de quedar embarazadas, lo que eleva su riesgo de desarrollar diabetes y tener hijos también con riesgo de diabetes.

"En el otro extremo tenemos el daño que hace la desnutrición durante los primeros 100 días de vida, desde la gestación hasta la niñez temprana. Como sabemos ahora, este daño, que suele ser irreversible, eleva el riesgo de que aparezcan enfermedades no transmisibles a lo largo de la vida", explica.

Invertir en que los recién nacidos tengan una buena nutrición durante los primeros cien días de vida proporcionaría, dice, importantes beneficios que durarán toda una vida. A su juicio, muchas de las medidas de promoción de la salud destinadas a lograr este objetivo son "llamativamente simples y asequibles".