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  • martes, 26 de octubre de 2021

Diseñan una nueva técnica biológica para mejorar la cirugía de reemplazo de cadera

Las prótesis de cadera tienen una vida útil muy limitada y restringen la actividad a los pacientes que las llevan, debido a que se suelen utilizar componentes metálicos o de plástico que pueden acabar dañando la articulación

Diseñan una nueva técnica biológica para mejorar la cirugía de reemplazo de cadera

Investigadores de la Universidad de Missouri (Estados Unidos) han diseñado una técnica biológica para mejorar la función articular tras una cirugía de reemplazo de cadera que podría reducir el dolor y mejorar y prolongar la movilidad de estos pacientes.

Los autores de esta técnica, que describen en la revista Journal of Orthopaedic Translation, recuerdan que las prótesis de cadera suelen tener una vida útil muy limitada y pueden restringir la actividad a los pacientes que las llevan, sobre todo en el caso de la gente más joven.

Esto se debe a que en las cirugías de reemplazo convencionales se suelen utilizar componentes metálicos o de plástico que pueden acabar dañando la articulación, ha explicado Brett Crist, profesor asociado de Cirugía Ortopédica en la Facultad de Medicina de la Universidad de Missouri.

Para ello, el uso de material biológico abriría un nuevo campo aunque, por el momento, no existe un método estándar para su implantación que mejore la función articular.

El método habitual para implantar tejido de donante en la pieza de fémur de la articulación de la cadera es el uso de muchos y pequeños tapones de hueso y cartílago con forma cilíndrica para rellenar la zona dañada. Sin embargo, el equipo de Crist probaron con injertos más grandes, con un tamaño acorde a la zona que necesitaran cubrir, que además presentaba unos bordes biselados para proporcionar un ajuste más preciso.

Los investigadores utilizaron modelos animales para comparar ambas técnicas y, después de la cirugía, se les permitió una actividad sin ningún tipo de restricciones y que caminaran con correa durante 15 minutos, cinco veces por semana.

Los individuos se mantuvieron bien durante los 6 meses que duró el estudio

De este modo, vieron que los individuos a los que habían implantado lso injertos tradicionales mostraron una pérdida significativa en la amplitud de movimiento y en la sujeción de la cadera apenas ocho semanas después. Al contrario, los que recibieron los injertos más grandes se mantuvieron bien durante los seis meses que duró el seguimiento del estudio.

"Con estos injertos más grandes hemos reducido el número de uniones necesarias para que la articulación funcione mejor", ha explicado Crist, y el biselado de los bordes "también permitió una recuperación más apropiada que reducía el riesgo de muerte celular durante la implantación".

Los autores reconocen que todavía se necesitan más estudios para verificar el tamaño óptimo de estos injertos y la eficacia de la técnica para su implantación, si bien ya ofrece una evidencia clínica inicial de que "puede mejorar los resultados".