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  • domingo, 24 de octubre de 2021

Estrategias de regulación emocional disminuyen la ansiedad

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Estrategias de regulación emocional disminuyen la ansiedad

Una nueva investigación sugiere que la forma de regular las emociones, en los malos tiempos y en los buenos, puede influir en padecer ansiedad o la gravedad de la misma, según un estudio que se publica en la revista Emotion.

En una serie de cuestionarios, los investigadores pidieron a 179 hombres y mujeres que explicaran la forma en que manejan sus emociones y cómo de ansiosos se sienten en diversas situaciones saludables.

El equipo analizó los resultados para ver si las diferentes estrategias emocionales se asociaron con más o menos ansiedad. El estudio revela que los que participan en una estrategia de regulación emocional llamada reevaluación, que consiste en examinar un problema de una manera nueva, tendieron a padecer menos ansiedad social y menos ansiedad en general que aquellos que evitan la expresión de sus sentimientos.

Nicole Llewellyn  de la Universidad de Illinois (Estados Unidos), director del estudio, añade que esta estrategia supone replantear y evaluar lo que ha pasado y pensar cuáles son los aspectos positivos, como un reto estimulante y no un problema.

Los participantes del estudio que utilizaron regularmente este enfoque reconocieron tener un nivel de ansiedad menos grave que los que tienden a reprimir sus emociones.

Sin embargo, reconoció que no toda la ansiedad es mala, puesto que la de bajo nivel puede ayudar a mantener el tipo de enfoque que se hace de las cosas.

Según los autores, la supresión o encubrir las emociones también puede ser una buena estrategia en una situación a corto plazo, igual que una actitud siempre positiva puede ser peligrosa, haciendo que una persona ignore sus problemas de salud, por ejemplo, o participe en conductas de riesgo.

Estudios anteriores habían encontrado que las personas que se inclinaban temperamentalmente para centrarse en hacer que sucedan cosas buenas eran menos propensas a sufrir de ansiedad que los que se centran en evitar que ocurran cosas malas, según Llewellyn.

Pero no había investigaciones que explicaran cómo esta diferencia de enfoque se traducía en conductas que se podían cambiar, mientras que el nuevo estudio explica las estrategias que contribuyen a que una persona tenga más o menos ansiedad.