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  • martes, 26 de octubre de 2021

Los mayores que viven en residencias tienen más riesgo de deshidratación

La deshidratación multiplica por cinco las probabilidades de fallecer durante su ingreso

Los mayores que viven en residencias tienen más riesgo de deshidratación

Un estudio de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres ha revelado que las personas mayores que viven en residencias son más propensos a sufrir deshidratación que quienes viven en su casa o con algún familiar.

Los autores han visto que este mayor riesgo se produce cuando los pacientes necesitan ayuda para ingerir líquidos por su cuenta y recuerdan que la deshidratación puede provocar un aumento de los niveles de sodio en la sangre, trastorno que se conoce como hiponatremia, lo que puede aumentar el riesgo de muerte en caso de ingreso hospitalario.

"Esperamos que esto ponga de relieve la importancia de asegurarse de que las personas mayores reciben ayuda a la hora de beber", ha reconocido Martin McKee, autor de este estudio que publica la revista 'Journal of the Royal Society of Medicine'.

En su trabajo, McKee y su equipo analizaron datos de más de 21.000 pacientes de más de 65 años que habían requerido ser ingresados en hospital por cualquier causa entre 2011 y 2013. En total, 432 pacientes fueron ingresados con niveles altos de sodio y 1.413 acabaron falleciendo durante su ingreso.

Al analizar el domicilio de estos pacientes, vieron que quienes vivían en residencia eran más de cinco veces más propensos a tener niveles altos de sodio que quienes viven en sus propios hogares. Y esta deshidratación, con independencia de donde vivieran, les hacía cinco veces más propensos a fallecer durante su ingreso.

McKee ha reconocido que el estudio no analizó las razones de por qué los mayores que viven en residencias tienen este mayor riesgo de deshidratación, si bien estudios previos sugieren que puede deberse a que beben menos líquidos ante el miedo de que nadie les ayude a ir al baño o ante las recomendaciones de algunos cuidadores para evitar que se orinen en la cama.

Además, reconoce que en estos pacientes más mayores la deshidratación puede producirse rápidamente, especialmente cuando la gente tiene fiebre o diarrea, por lo que el personal de Enfermería no siempre es consciente del riesgo que puede suponer para aquellos pacientes más vulnerables.

Por ello, defiende que los familiares, a pesar de no vivir con sus mayores, pueden ser sus "ojos y oídos" a la hora de alertar de esta deshidratación cuando les visiten, lo que permitiría prevenirla, y les anima a visitarlos a diferentes horas y cerciorarse de que sus mayores tengan agua a mano y beban algún líquido aunque no tengan sed.

No obstante, pese a que el estudio ha revelado un mayor riesgo en residencias, avisa de que el riesgo puede ser igualmente elevado en las personas que viven en sus domicilios.