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  • martes, 19 de octubre de 2021

Una mutación genética explica por qué los días más cortos pueden desencadenar depresión

El Trastorno Afectivo Estacional uno de las patologías del estado de ánimo más comunes del mundo, que afecta a aproximadamente el 3 por ciento de los estadounidenses y hasta un 9 por ciento de la población en los países de latitudes del norte y del sur, ya que los días del invierno son más cortos

Una mutación genética explica por qué los días más cortos pueden desencadenar depresión

Una mutación genética humana recién descubierta parece contribuir tanto a patrones de sueño inusuales como a aumentar las tasas de depresión estacional, según concluye una nueva investigación de expertos de la Universidad de California en San Francisco (UCSF), Estados Unidos.

Aunque los investigadores han sospechado de vínculos entre el sueño y la depresión durante mucho tiempo, el nuevo trabajo -publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences -- identifica un mecanismo molecular genético específico que conecta los dos y tiene potencial para impulsar nuevos tratamientos para la depresión estacional.

El primer autor, Ying-Hui-Fu, y Louis Ptácek, ambos profesores de Neurología en la Escuela de Medicina de la UCSF, han estado estudiando las bases genéticas de sueño durante décadas, entrevistando y desgranando los genotipos de cientos de familias con problemas de sueño inusuales. Han estudiado desde durmientes hiper-eficientes que necesitan sólo unas pocas horas de sueño por la noche y personas con importantes alteraciones del sueño heredadas.

Anteriormente, el equipo había descubierto varios genes mutados que provocan un comportamiento raro del sueño en el que las personas tienen un reloj biológico "rápido". Las personas con este trastorno, llamado Trastorno Familiar por Adelanto de Fase del Sueño (FASP, por sus siglas en inglés), se van a la cama a las siete y media de la tarde y se despiertan a las cuatro y media de la madrugada.

Ahora, mediante el estudio de tres miembros de una familia en la que muchos miembros experimentan FASP y depresión estacional, también llamada Trastorno Afectivo Estacional (SAD, por sus siglas en inglés), los investigadores han identificado una mutación genética específica que se produce en los miembros de la familia que experimentan ambos problemas, lo que sugiere que la gen --PER3, miembro de la familia de los genes de periodos circadianos_ parece ubicarse en el nexo entre el sueño y el estado de ánimo.

El trastorno afectivo estacional es muy común

"Ésta es la primera mutación humana directamente relacionada con el trastorno afectivo estacional y la primera señal clara de un mecanismo que podría vincular el sueño con los trastornos del humor", subraya Ptácek. El SAD es uno de los trastornos del estado de ánimo más comunes del mundo, que afecta a aproximadamente el 3 por ciento de los estadounidenses y hasta un 9 por ciento de la población en los países de latitudes del norte y del sur, con un mayor tiempo en el que los días de invierno son más cortos.

Todavía no se sabe por qué algunas personas son particularmente sensibles a los días de invierno más cortos, pero se cree que un factor que influye es el reloj circadiano del cerebro sensible a la luz. Trabajos anteriores han señalado una relación entre el sueño y la depresión en términos más generales: los pacientes que sufren de depresión mayor a menudo comienzan a dormir mucho más o mucho menos de lo normal, mientras que los trastornos del sueño también puede ser un factor de riesgo para el desarrollo de la depresión.

Para entender cómo la versión mutada de PER3 afecta a los ritmos circadianos y la depresión en el invierno, Fu y Ptácek introdujeron la forma mutada del gen que se encuentra en el FASP familiar humano en ratones modificados genéticamente y simularon los efectos del cambio de las estaciones mediante la alteración de la longitud del día y la noche en ratones en el laboratorio.

Sorprendentemente, los roedores mutantes se comportaron en muchos aspectos como los seres humanos con FASP, con apariencia bastante normal cuando el día y la noche son iguales, pero con cambios de sus ritmos circadianos y desarrollando síntomas leves parecidos a la depresión cuando se exponen a días de cuatro horas y noches de 20 horas.

Esta sombra de la depresión estacional humana se hizo aún más extrema en los ratones cuando los científicos suprimieron el gen PER3 por completo, pero respondió bien a los fármacos antidepresivos. Los investigadores reconocen que es imposible determinar si un ratón está realmente experimentando "depresión" como sucedería con un ser humano aquejado de SAD.

Sin embargo, corolarios de roedores de la depresión establecidos desde hace tiempo --como darse por vencido rápidamente cuando se coloca en circunstancias adversas-- siguen siendo una herramienta de investigación útil para hacer alusión a cómo este gen puede afectar al estado de ánimo en los seres humanos.

Para averiguar cómo el gen mutado PER3 en realidad podría afectar a los ritmos circadianos y el estado de ánimo en un nivel celular, el equipo introdujo la mutación en células aisladas en placas de Petri, donde encontraron que el gen mutado produce significativamente menos proteína PER3 que el gen normal. Entre los muchos efectos dominó probables de este cambio, dicen los autores, está la desestabilización de la proteína PER2 relacionada, conocida por establecer el periodo de 24 horas del reloj biológico. A su juicio, es probable que la pérdida de esta proteína acelere los ritmos circadianos de la FASP.