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  • martes, 19 de octubre de 2021

Una nueva técnica elimina trombos cerebrales y disminuye el riesgo de daño cerebral tras ictus

El tratamiento mínimamente invasivo incrementa el número de pacientes con ictus que pueden vivir de manera independiente a los meses después del procedimiento

Una nueva técnica elimina trombos cerebrales y disminuye el riesgo de daño cerebral tras ictus

Neurólogos de la Universidad Johns Hopkins han informado del éxito de una nueva forma de eliminar los coágulos de sangre, potencialmente letales para el cerebro, de forma segura, sin necesidad de resecar tejido cerebral.

Los investigadores presentaron sus resultados en la International Stroke Conference, que tuvo lugar en Nueva Orleans. El estudio incluyó a 93 pacientes, entre los 18 y los 80 años, que recibieron, al azar, o bien el nuevo tratamiento o el tratamiento estándar. El estudio fue coordinado por la Universidad Johns Hopkins y los Centros de Revisión Quirúrgica de la Universidad de Cincinnati y la Universidad de Chicago. Todos los 93 pacientes fueron diagnosticados de hemorragia intracraneal, una forma de embolia particularmente mortal o debilitante, considerada no tratable quirúrgicamente en la mayoría de los casos.

Esta forma intratable de accidente cerebrovascular puede ahora tener un tratamiento, afirma el director del estudio, Daniel F. Hanley, profesor de Neurología en la Universidad Johns Hopkins, si un estudio más grande prueba nuestras conclusiones, éstas pueden reducir sustancialmente la carga de accidentes cerebrovasculares en los pacientes y sus familias al aumentar el número de personas que pueden ser independientes después de sufrir un accidente cerebral.

La hemorragia intracraneal  (HIC) consecuencia a menudo por la presión arterial alta no controlada produce la formación de un coágulo que acumula presión y filtra sustancias químicas inflamatorias que pueden causar daños irreversibles en el cerebro, con resultados de muerte o incapacidad extrema.

El estándar de cuidado para pacientes de HIC es el cuidado de apoyo general, normalmente en una UCI; y sólo el 10 por ciento se somete a craneotomía quirúrgica, más invasiva y arriesgada, que consiste en extraer una porción del cráneo y realizar incisiones a través del tejido cerebral sano para alcanzar y eliminar el coágulo. Aproximadamente el cincuenta por ciento de las personas que sufren una hemorragia intracraneal mueren por su causa.

En Estados Unidos sólo el 15 por ciento de los pacientes de embolia sufren HIC, aproximadamente entre 30.000 y 50.000 personas. La forma más común de accidente cerebrovascular es la isquemia.

Los cirujanos realizaron este procedimiento mínimamente invasivo mediante la perforación del cráneo de cada paciente, cerca de la ubicación del coágulo; y, utilizando la técnica de tomografía computarizada, guiaron el catéter a través del agujero y directamente en el coágulo. El catéter se utilizó para el goteo de pequeñas dosis de anticoagulante, para reducirlo, durante un par de días.

Una ventaja importante es que la cirugía mínimamente invasiva actuó sobre el coágulo sin los efectos secundarios asociados con la craneotomía. El abordaje mínimamente invasivo es, además, tan seguro como la terapia de apoyo general, que implica el control de la presión sanguínea, respiración asistida, medicamentos para controlar la inflamación y la espera vigilante de que el coágulo se disipe por sí mismo.