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  • domingo, 24 de octubre de 2021

El reemplazo transcatéter de la válvula aórtica tiene menos complicaciones que la cirugía

Se ha comprobado  que los pacientes tenían una tasa de mortalidad más baja y menor riesgo de ictus que quienes se habían sometido a una intervención quirúrgica

El reemplazo transcatéter de la válvula aórtica tiene menos complicaciones que la cirugía

Investigadores de la Universidad de Emory en Atlanta (Estados Unidos) han demostrado que el reemplazo de la válvula aórtica del corazón mediante tecnología transcatéter provoca menos complicaciones que la cirugía a corazón abierto, lo que podría potenciar su uso que hasta ahora se limita a los pacientes más graves.

En concreto, según los resultados publicados en el encuentro anual del Colegio Americano de Cardiología que se celebra en Chicago (Estados Unidos), han visto que los pacientes tenían una tasa de mortalidad más baja y un menor riesgo de ictus que quienes se habían sometido a una intervención quirúrgica.

El procedimiento, conocido como implantación valvular aórtica transcatéter (TAVI), solo suele utilizarse en pacientes que no se consideran aptos para cirugía, ante las pocas probabilidades de que sobrevivan a la intervención o por el elevado riesgo de complicaciones.

La técnica consiste en introducir la válvula a través de los vasos sanguíneos utilizando un catéter. Y el objetivo es que, tras estos datos, también se apruebe para ser utilizado en pacientes con estenosis aórtica "de riesgo intermedio", ha reconocido Vindo Thourani, investigador principal del estudio.

En el estudio se compararon los resultados de un total de 1.78 pacientes con riesgo intermedio sometidos a un cambio de la válvula aórtica mediante la técnica TAVI, frente a 944 que fueron operados a corazón abierto.

De este modo, los resultados de su investigación demostraron que el 4,6 por ciento de los pacientes que se sometieron a esta intervención desarrollaron un ictus y un 7,4 por ciento acabó falleciendo un año después, frente al 8,2 y 13 por ciento respectivamente de quienes fueron operados.

La cirugía sí permitió que los pacientes sufrieran menos insuficiencias o regurjitación aórtica, si bien los autores reconocen que esta complicación apenas afectó al 1,5 por ciento de los que se sometieron a un TAVI.

"La única opción hasta ahora ha sido la cirugía abierta, que es muy eficaz, pero en muchos pacientes es preferible no optar por esta opción", ha reconocido Michael Mussallem, consejero delegado de Edwards Lifesciences.