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  • martes, 26 de octubre de 2021

Regeneran un corazón dañado mediante la transformación de tejido cicatrizal en músculo cardíaco

Cada año casi 14 millones de personas que sobreviven a un infarto lo hacen con un corazón defectuoso que no podrá volver tener la misma funcionalidad

Regeneran un corazón dañado mediante la transformación de tejido cicatrizal en músculo cardíaco

Con anterioridad ya habían transformado en placas de Petri, células cardiacas dañadas por un infarto en células parecidas a las de músculo cardíaco. Pero ahora, el doctor Li Qian, de Gladstone, junto con investigadores del laboratorio de Deepak Srivastava, ha logrado esta transformación en animales vivos, y con un éxito aún mayor.

Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa mundial de muerte; además, cada año, los casi 14 millones de personas que sobreviven a un ataque al corazón se quedan con un corazón defectuoso, que no podrá volver a latir a su máxima capacidad.

El daño tras un infarto de miocardio es, generalmente, permanente, debido a que las células del músculo cardíaco, al ser privadas de oxígeno mueren y forman tejido cicatrizal, explica el doctor Srivastava, quien añade que, sin embargo, estos experimentos prueban que podemos reprogramar las células del tejido cicatrizal para convertirlas en células funcionales, ofreciendo así una forma innovadora y menos invasiva de restaurar la función cardiaca, después de un infarto.

En experimentos de laboratorio con modelos que habían sufrido un infarto, los doctores Qian y Srivastava introdujeron tres genes, que normalmente guían el desarrollo embrionario del corazón, conocidos en conjunto como GMT,  directamente en la región dañada. En un mes, las células que normalmente forman el tejido cicatrizal se transformaron en células del músculo cardíaco y, a los tres meses, latían con más fuerza y bombeaban más sangre.

Estos resultados podrían tener un impacto significativo en los pacientes con insuficiencia cardiaca, cuyo corazón dañado hace que sea difícil para ellos el participar en actividades normales, como caminar, o subir escaleras, afirma Qian, quien agrega que esta investigación puede resultar una alternativa muy necesaria a los trasplantes de corazón.

Nuestro próximo objetivo es replicar estas experiencias, y poner a prueba su seguridad en grandes mamíferos, antes de considerar ensayos clínicos en seres humanos, explica el doctor Srivastava, quien concluye que la  investigación siente las bases para iniciar la reparación cardíaca, poco después de un infarto de miocardio.